Lo que se diseñó como un jardín tropical con un estanque alrededor
en el interior de la estación del Ave, de Atocha, se ha convertido en un
reclamo turístico gracias a los 150 ejemplares de tortugas que conviven allí
cada vez más apiñadas. Los madrileños que compraron una tortuguita para sus
hijos , no sabiendo qué hacer con el animalito que cada vez adquiría mayores
dimensiones, no se les ocurrió otra cosa que llevarlo al “orfanato de quelonios”.
Un lugar para compartir...
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