Ir al contenido principal

Oriente, Plaza de.



Entre las calles de Bailén, San Quintín, Pavía, Felipe V, Carlos III, Lepanto y Requena. 

Esta es una plaza relativamente moderna, resultado de las obras iniciadas en 1810 por José Bonaparte, quien proyectó una ancha vía que comunicara el Palacio Real, a través de la calle del Arenal, hasta la Puerta del Sol. 

Desaparecieron así diez manzanas de casas, trece calles y seis plazuelas, además de edificios importantes como la Casa del Tesoro y el convento de San Gil. El proyecto no se llevó a cabo por la construcción del Teatro Real que taponó la futura avenida. 

Las obras -que fueron suspendidas varias veces- terminaron a mediados del siglo XIX resultando de ellas las nuevas calles antes citadas que rodean la plaza así como las de Noblejas, Amnistía, Vergara, Independencia, Unión y Arrieta y las plazas de Oriente e Isabel II. La nueva plaza recibió el nombre de Oriente aunque, por su posición en el plano de la ciudad, debería denominarse Poniente.


Del libro “Los nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la publicación: 14 Mayo 1993
Precio  6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

Comentarios

  1. Isabel, ¿conoces mis divagaciones sobre el "Palacio de Oriente", que aparecen en mi blog?
    http://pedernalmurallamadridaustrias.blogspot.com.es/2012/12/el-alcazar-desaparecido.html
    Creo que te pueden interesar
    Rafael

    ResponderEliminar
  2. Hola Rafael,

    Claro que conozco tus divagaciones, ya me las comentaste en otra ocasión. ¡Muy curiosas e interesantes!

    Saludos madrileños :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

ASILO DE SANTA CRISTINA X

¿Por qué el edificio del Teatro Real tiene forma de ataúd?

El Teatro Real se construyó en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral que fue derribado por su mal estado en 1817. Un año más tarde, comenzó la construcción del nuevo teatro que se prolongó a lo largo de más de treinta años, siendo inaugurado en 1850 por la reina Isabel II. La planta del teatro resultó muy forzada por el solar que ocupaba, lo que había obligado al arquitecto Antonio López Aguado a articular la sala y el escenario de tal manera que quedaron muchos espacios vacíos así como un difícil tránsito a través de las alas y de las cajas de escaleras. Como la entrada por la plaza era de uso exclusivo para la familia real, y el público entraba por la fachada posterior en la plaza de Isabel II, los espectadores se veían obligados a recorrer interminables pasillos y escaleras. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico señaló que «este edificio [el teatro] tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse». En cualquier callejero de Madrid…

ASILO DE SANTA CRISTINA VIII