Ir al contenido principal

La inseguridad ciudadana en 1815





Y nos quejamos de la inseguridad ciudadana que hay en la actualidad. 

Pues en el siglo XIX no era de color de rosa precisamente. Copio textualmente la descripción que hizo Mesonero Romanos en sus Memorias de un setentón sobre la inseguridad en 1815: 

«Era tal, que cada una de las estrechas, mezquinas e indecorosas casas de la población estaba convertida en una fortaleza, con gruesos pontones de hierro y trancas de madera en todos los balcones y ventanas para defenderlos de cualquier asalto a mano armada; que el tránsito por las calles, oscuras y solitarias desde las primeras horas de la noche, podía considerarse como temerario, a menos de ir acompañado de un sereno, de un criado, o, por lo menos, de un estoque en la mano derecha y una linterna en la izquierda. Aún por el día estaba limitado el movimiento de la población a las calles centrales entre la de Alcalá y de la Montera; todo lo que era salir de allí y penetrar en las barriadas hostiles de Lavapiés y la Inclusa al Sur, o el Barquillo y Maravillas al Norte, era imprudente y arriesgado». 

Para que luego digamos.



Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, 2ª parte
Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 5ª edición. 6,50€.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ASILO DE SANTA CRISTINA X

¿Por qué el edificio del Teatro Real tiene forma de ataúd?

El Teatro Real se construyó en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral que fue derribado por su mal estado en 1817. Un año más tarde, comenzó la construcción del nuevo teatro que se prolongó a lo largo de más de treinta años, siendo inaugurado en 1850 por la reina Isabel II. La planta del teatro resultó muy forzada por el solar que ocupaba, lo que había obligado al arquitecto Antonio López Aguado a articular la sala y el escenario de tal manera que quedaron muchos espacios vacíos así como un difícil tránsito a través de las alas y de las cajas de escaleras. Como la entrada por la plaza era de uso exclusivo para la familia real, y el público entraba por la fachada posterior en la plaza de Isabel II, los espectadores se veían obligados a recorrer interminables pasillos y escaleras. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico señaló que «este edificio [el teatro] tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse». En cualquier callejero de Madrid…

ASILO DE SANTA CRISTINA VIII