martes, 23 de abril de 2013

El Vía Crucis





La calle del Calvario es el único recuerdo que queda del Vía Crucis o calvario que, en los siglos XV y XVI, pasaba por aquí. 

Este Vía Crucis partía del convento de San Francisco, situado junto a la iglesia de San Francisco el Grande y terminaba en la calle del Olivar, donde había un humilladero con un cristo crucificado al que llamaban el Cristo del Olivar o de la Oliva. 

A lo largo del camino, las estaciones estaban marcadas con unas cruces, hechas de madera en un principio, y más tarde de piedra de colmenar. En esta calle del Calvario, además de celebrarse el Vía Crucis, se enterraban a los reos condenados a muerte. 

El Vía Crucis se trasladó en el siglo XVI a las afueras de la Puerta de San Bernardino, en la actual calle de la Princesa.



Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, 2ª parte
Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 5ª edición. 6,50€.

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