lunes, 2 de marzo de 2015

Un ajuar funerario en los sótanos de la Academia de Bellas Artes





Buenos y nublados días desde nuestro Madrid del alma :)

Repasamos en primer lugar los datos meteorológicos que nos proporciona el Aemet la cual se actualiza cada dos horas: a las 11 de la mañana en el centro de la ciudad había 10,5º de temperatura, 10,3º en la Ciudad Universitaria y 10,5º en Barajas. Hay un ¡93 % de humedad! ¡y eso que Madrid no tiene playa! Y hay ligera brisilla del Suroeste de 4 km/h con rachas de hasta 12 km/h. Según la agencia estatal hoy tendremos sol y nubes que andarán jugando al escondite, ahora hay sol, ahora no y los termómetros rondarán los 19º.

El Sol, si las nubes permiten verlo, se ocultará a las 19.05 horas y la Luna, imparable en cuarto creciente, está al 88,17 % de visibilidad.

Empezamos Prensa y Libros con alegría y simpatía:

25 huesos humanos de varones de distintas edades procedentes del dolmen alavés de Aizkomendi descansaban el sueño eterno en una caja negra con filetes dorados. Dos siglos sin analizar los restos de unos 5.000 años, de la etapa de transición del Neolítico al Calcolítico.El ajuar fue hallado en 1831 «en el interior del dolmen de Eguilaz, hoy Aizkomendi, situado en la provincia de Álava, junto a la carretera que une Vitoria y Pamplona».

Los restos más antiguos de los vascos compuestos por cráneos, mandíbulas dentadas, molares, dientes, clavículas, húmeros, vértebras, escápulas, falanges... reposan en Madrid y fueron hallados por un grupo de licenciados en Prehistoria y Arqueología que realizan prácticas en la real academia mientras realizaban un inventario arqueológico.

Que Madrid tiene la mala costumbre de perder huesos ilustres es algo que se ha repetido a lo largo de los siglos. La búsqueda de los restos de Cervantes es una buena muestra de ello. A ver si hay suerte en la Casa de la Villa, que está patas arriba por obras de acondicionamiento, y aparecen los huesos del marino Jorge Juan. El general de Marina fue enterrado en la iglesia de San Martín (situada en la plaza del mismo nombre). Cuando José Bonaparte mandó derribarla, sus restos fueron trasladados al Ayuntamiento, recibiendo los honores de capitán general. Posteriormente se perdió su pista. Mesonero Romanos en su libro El antiguo Madrid, se temía que los restos «yazcan ignorados en algún rincón o sótano de la Casa Consistorial». Como contaba yo en la 2ª parte del libro Curiosidades y anécdotas de Madrid: hay dos cosas verdaderamente típicas de Madrid: el traslado o "baile" de estatuas y monumentos de un lugar a otro, y la pérdida de restos de personas ilustres.

Dos científicas del equipo de Juan Luis Arsuaga, del yacimiento de Atapuerca, han examinado los restos que se corresponden a unos varones homo sapiens presumiblemente de la época del Neolítico al Calcolítico.

La noticia es larga e interesantísima, con explicación detallada del dolmen funerario -incluida foto del mismo- y de su descubrimiento en el primer tercio del siglo XIX.


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