viernes, 23 de enero de 2015

“La casa de ¡j**** qué puerta!”





Como estamos en horario infantil, mejor no pongo el taco, pero es fácil de imaginar. La susodicha es la sede actual del Instituto Cervantes. El ABC de hoy recoge semejante exclamación citando un libro mío, pero se olvidó poner quien fue el que la contó y en qué circunstancias.

La anécdota del calificativo tan descriptivo se debe a Santiago Amón. La contó en el Centro Cultural de la Villa, en una improvisada conferencia como él mismo reconoció porque se le habían olvidado las diapositivas en su casa. La conferencia fue todo un éxito: Amón, paseándose por la grada, micrófono en mano fue contando cosas de la Gran Vía, de memoria y con su inolvidable desparpajo.

El destino quiso que seis días después muriera trágicamente en un accidente de helicóptero, en el llamado Pico de la Miel (Comunidad de Madrid), el 30 de junio de 1988. Lo digo aquí porque la anécdota no aparece más que en dos libros míos y siempre, indico que la contó el periodista y escritor Santiago Amón. Jamás se me olvidará el impacto que me produjo su muerte seis días después de conocerle en persona.

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