jueves, 10 de julio de 2014

¡Salvemos la Quinta Torre Arias!





La Quinta Torre Arias, situada en Canillejas es la única existente que se conserva tal cual fue concebida, como finca de residencia, de recreo y agrícola, simultáneamente. Al morir en 2012 su última propietaria, doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno Seebacher, VIII condesa de Torre Arias, la finca pasó a los madrileños con la condición de que se destinara a parque público.

El Plan General de 1997 calificó la finca con uso dotacional en su clase de Zona Verde singular, de uso específico Parque urbano, e incluida en el Catálogo de Parques y Jardines de Interés con Nivel 1 de Protección. Dado que en el catálogo no se incluían las edificaciones diversas situadas dentro del perímetro, se aprobó en mayo de este año un Plan Espacial el cual solo incluyó la caseta de entrada y el palacio con sus caballerizas, ambos con Nivel 1 grado Singular. Lo llamativo es que, a pesar de esta calificación, se autoriza, «la modificación de algunos huecos de la fachada de la parte recayente al patio del cuerpo adosado al edificio principal, así como en la fachada exterior norte y oeste de las caballerizas», como señala Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

El resto de las edificaciones, compuestas por un pabellón, matadero, cenador, puentes que cruzan un arroyo, invernaderos, estanques y norias, lavadero y casillas de empleados, no figuran para su conservación.

La asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio ha presentado el pasado 7 de julio un escrito al Área de Gobierno y Urbanismo, del Ayuntamiento de Madrid, solicitando que la Quinta Torre Arias sea declarada Bien de Interés Cultural y que «se impida la realización de cualquier obra que pueda suponer un menoscabo de los valores de la susodicha y sus edificaciones históricas».

MPyC ha colgado en su web el escrito de solicitud



y, también ha subido un informe de 112 páginas de toda la historia de la finca y de sus vicisitudes el cual puede descargarse en pdf



Muchas de las fotografías son espectaculares e inéditas para los madrileños, algunas de ellas, aéreas. Nadie puede entrar en la quinta y, mucho menos, fotografiar las edificaciones que, ojalá, no pasen a engrosar el libro del Madrid desaparecido. ¡Los chicos de MCyP están en ello, intentarán por todos los medios que esta quinta de residencia-recreo-agrícola se conserve para los madrileños!


Lamentablemente, la nueva Ley de Patrimonio está al acecho siempre, y si no, véase lo que ha pasado con los edificios de Canalejas. Esperemos que MCyP logre que la Quinta Torre Arias sea declarada BIC, y que se preserve su totalidad con la restauración de todos sus elementos, incluidos el gimnasio tan curioso que se ve en una de las fotos, los puentes que cruzan el arroyo, el cenador y los invernaderos... ¡todo!, y así, los madrileños poder disfrutar de un enclave único que da idea de cómo eran estas fincas residenciales de recreo y uso agrícola.


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