miércoles, 2 de julio de 2014

Crónica del derribo de un edificio protegido





Ya comenté hace unos días el derribo de un edificio protegido con nivel 3 en la confluencia de la calle Alfonso XII con el paseo de Reina Cristina. El inmueble tenía una historia un tanto rocambolesca pues parte de su propiedad pertenecía al ayuntamiento de Tánger.

Ignacio de Figueroa y Bermejillo, duque de Tobar, fue herido en la denominada guerra de África, y recibió asistencia médica en Tánger. La ciudad le gustó tanto que decidió fijar su residencia en ella y contribuyó al resurgimiento de la localidad en la posguerra.

En 1953, el duque de Tobar falleció sin hijos y declaró heredero universal de sus bienes al Instituto Norteamericano del Cáncer. En caso de renuncia pasarían al ayuntamiento de Tánger. Hay que tener en cuenta que hasta 1956, esta ciudad era un protectorado español. El instituto renunció por el elevado coste impositivo que supondría la apropiación de un gran número de inmuebles repartidos por Tánger así como en varias ciudades de España. Con el dinero obtenido de la herencia, la ciudad marroquí construyó un hospital al que bautizó Duque de Tobar.

Entre las numerosas propiedades que adquirió el ayuntamiento de Tánger estaba el 20,69% del edificio de viviendas de alquiler de la calle de Alfonso XII esquina al paseo de la Reina Cristina. El 16 de abril de 2007, el alcalde tangerino Dahman Derham firmó en Madrid la venta de su participación al consistorio madrileño por 2,58 millones de euros.

Paralelamente, en 2006, el Área de Gobierno del Ayuntamiento informó desfavorablemente sobre el derribo del interior del edificio que había solicitado Castillo de Aldovea S.A. y expropió a esta el 79,31% restante del del inmueble, dentro del plan municipal de frenar el deterioro de los edificios residenciales del centro de Madrid y potenciar la construcción de pisos protegidos. El Ayuntamiento de Madrid se comprometió, en un plazo de tres años, a su rehabilitación y destinar un 60% a vivienda libre -que podría adquirirse en subasta- y el resto a pisos sociales de alquiler. 

Castillo de Aldovea S.A recurrió la expropiación y la denegación de derribo del interior del edificio y, en 2008, la justicia le dio la razón motivo por el cual, el Ayuntamiento decidió deshacerse de su parte y vender a esta empresa su 20,60% adquirido al ayuntamiento de Tánger.

En 2010 Castillo de Aldovea S.A. decide construir un hotel para la cadena Ayre Hoteles. Un año más tarde, el Ayuntamiento dio luz verde al vaciado del edificio manteniendo la fachada y modificar la escalera, ambos protegidos con nivel 3, así como al aumento de dos pisos y ático y cuatro plantas de sótano.

El edificio ha sido derribado en su totalidad entre los meses de mayo y junio, nada se conservó y el Área de Urbanismo manifiesta que dicho derribo está dentro de la legalidad pues se piensa reconstruir la fachada y modificar la escalera que es lo que exige el nivel 3 de conservación.

¿Nos toman por tontos? A la vista del solar pelado, es evidente que la reconstrucción de la fachada y la “modificación” de la escalera, no serán los originales que el maestro de obras José Purkiss construyó en 1886 por encargo del marqués de Villamejor.

Salvando las distancias, es como derribar el Palacio Real, por ejemplo, y construir una copia de la fachada y de la escalera.


¡Que tengáis un buen miércoles!

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