domingo, 6 de octubre de 2013

Los indigentes de la plaza de Tirso de Molina





Sentarse en una terraza de esta plaza puede resultar altamente peligroso. Y si no, que se lo digan a aquellos que han visto cómo les han robado sus móviles por dejarlos encima de la mesa o cómo les han escupido por no dar una limosna. Los indigentes han hecho de la plaza su vivienda particular y entre el olor nauseabundo de los improvisados w.c. en los setos y las peleas entre ellos, los hosteleros ponen el grito en el cielo porque ven que los clientes pasan de largo en busca de otras terrazas más tranquilas.

Sin ánimo de editorializar, serían recomendable que la alcaldesa se diera una vuelta por aquí y comprobara lo “limpia” que está la ciudad, tal como ella afirma. Y de paso, que se coja el coche oficial y que el chófer particular le lleve a ver unos cuantos distritos de Madrid para ver cómo de limpias y aseadas están sus calles

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