Ir al contenido principal

LA SETA



Abrimos una nueva sección (o pestaña, como se prefiera) con fotos curiosas de Madrid. Ahí va la primera que me ha enviado una buena amiga y es muy reciente.

Hay personas que me envían fotos curiosas de Madrid, personas que en sus paseos fotografían cosas que les llaman la atención y que, amablemente, me envían por correo electrónico. Y se me ha ocurrido abrir una nueva sección para compartir con vosotr@s estas curiosidades fotográficas matritenses bajo el título de Madrid curioso en fotos. Previamente pido permiso al “fotógrafo de a pie” para poder publicarlas, claro.

Si alguien quisiera enviarme alguna foto para que la ponga en el blog puede hacerlo sin problemas a mi correo de siempre isabel_gea@mayrit.com.

Yo también tengo algunas curiosas y las iré poniendo poco a poco, si el tiempo me deja y con permiso de la autoridad :)

Saludos,
Mayrit


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué el edificio del Teatro Real tiene forma de ataúd?

El Teatro Real se construyó en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral que fue derribado por su mal estado en 1817. Un año más tarde, comenzó la construcción del nuevo teatro que se prolongó a lo largo de más de treinta años, siendo inaugurado en 1850 por la reina Isabel II. La planta del teatro resultó muy forzada por el solar que ocupaba, lo que había obligado al arquitecto Antonio López Aguado a articular la sala y el escenario de tal manera que quedaron muchos espacios vacíos así como un difícil tránsito a través de las alas y de las cajas de escaleras. Como la entrada por la plaza era de uso exclusivo para la familia real, y el público entraba por la fachada posterior en la plaza de Isabel II, los espectadores se veían obligados a recorrer interminables pasillos y escaleras. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico señaló que «este edificio [el teatro] tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse». En cualquier callejero de Madrid…

ASILO DE SANTA CRISTINA X

ASILO DE SANTA CRISTINA VIII