domingo, 27 de octubre de 2013

Álvarez Gato.



Entre las calles de la Cruz y Núñez de Arce. 

Primero se llamó calle del Gato, por la casa que Juan Álvarez Gato, mayordomo de Isabel la Católica, tenía aquí. 

Otra leyenda cuenta que en este lugar se cazó un gato montés cuya piel se utilizó para fabricar unas botas que el cardenal Cisneros regaló al Gran Capitán y que eran iguales a las de Carlomagno. El problema de estas botas era que todos los gatos se orinaban en ellas por lo que con el tiempo llegaron a tener un olor insoportable. El Gran Capitán terminó regalándoselas a su ayuda de cámara y éste a su vez las vendió a un numismático de París. 

El linaje de los Gato data de la conquista de la ciudad. Se dice que el nombre procede de un hombre que, sin temor a los ataques de los árabes desde la muralla, consiguió treparla con la misma ligereza que un gato, ayudándose de una daga que clavaba en las junturas de las piedras por lo que fue apodado "el gato". A partir de entonces, él y sus descendientes cambiaron su apellido por éste, siendo uno de los grandes linajes madrileños. 

De aquí procede el que los madrileños sean conocidos también como los gatos de Madrid

 La calle pasó posteriormente a denominarse Álvarez Gato, en recuerdo del poeta y mayordomo de Isabel la Católica, Juan Álvarez Gato. 


Del libro “Los nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la publicación: 14 Mayo 1993
Precio  6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

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