domingo, 28 de julio de 2013

¿Por qué hay un Vaquería del Carmen en la calle Islas Filipinas?




A partir de 1965 se prohibió la venta de leche fresca en Madrid, pues pasó a ser obligatorio el proceso de higienización (pasteurización, esterilización o UHT) para eliminar los gérmenes previo a su envasado o embotellado. Esto supuso el cierre definitivo de las numerosas vaquerías de Madrid. Una de ellas era la situada en el número 1 de la calle de Islas Filipinas, en el antiguo Ensanche. La poca edificación en esta zona al comienzo de su urbanización y los amplios descampados facilitaban la subsistencia de las vacas que pastaban en terrenos situados entre el Depósito del Canal de Isabel II (en la calle de Santa Engracia) y el antiguo cementerio de San Martín (hoy estadio Vallehermoso), tal como lo dejó descrito Pío Baroja en Aurora roja.

Una de esas vaquerías fue la del Carmen, con una preciosa portada de azulejos realizada por el prestigioso ceramista Juan Ruiz de Luna, quien la realizó entre 1928 y 1929. Su valor es mayor porque es la única portada de un establecimiento que se conserva en Madrid de Ruiz de Luna.
La vaquería permaneció muchos años cerrada y abandonada hasta que, en 1987, fue rehabilitada como pub conservando el patio exterior destinada a vaqueriza como terraza al aire libre en las noches calurosas. En 1994 el edificio fue derribado y se construyó otro en su lugar, obra de Francisco J. Cano Jorge, conservándose la bella portada bajo la cual, han pasado diferentes comercios y bancos pero siempre preservándola.

Por cierto y como dato curioso, la calle de Islas Filipinas se llama realmente avenida de Filipinas desde que en 1970 se le cambió el nombre por este último cuando el país asiático Islas Filipinas pasó a denominarse República de Filipinas. A pesar del cambio de denominación, popularmente sigue siendo calle de Islas Filipinas.


Del libro “Los porqués de Madrid”, Isabel Gea.
Fecha de la publicación: Octubre 2010 - 13.95 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

2 comentarios:

  1. Para ampliar algo más. Yo conocí la vaquería por dentro.
    En el mismo local tenían un taller de automóviles, con un montón de herramientas. En el entrada de la lechería aún guardaban un montocarro con el letrero de Lechería El Carmen, que rotulaba el vehículo. Nosotros éramos chavales del barrio de entre 12 y 14 años y entramos a visitar la vaquería abandonada bastantes veces.

    Tenían dos plantas en la planta baja, los talleres, el garaje del motocarro, la atención al publico, el salón de la vivienda, la cocina etcc. En la planta superior los dormitorios, a los que se accedía por una escalera ancha con varandilla de hierro y pasamanos de madera. Era una casa bastante grande.
    Lo curioso, es que todo estaba como si los moradores se hubiesen marchado urgentemente, pues estaban las camas hechas, los armarios llenos de ropa, la cocina con todos los alimentos y menajes de cocina.
    Los cajones de las mesillas de noche se encontraban con todas las pertenencias de los habitantes de la casa, relojes, pañuelos, cartas, encendedores, documentación etc etc..
    Nosotros siempre pensamos que al estar tanto tiempo abandonada, bien pudiera ser que los que vivían en la lechería habían emprendido un viaje y nunca habían regresado. Era la impresión que daba la Lechería El Carmen.

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  2. Hola Bitácora, bienvenido :)

    ¡Qué interesante lo que cuentas y muchísimas gracias por compartirlo! Yo conocí el edificio abierto de pequeña, cerrado muchos años y transformado como pub. Me dio mucha pena cuando lo derribaron. Al menos, salvaron la magnífica cerámica de Juan Ruiz de Luna.

    Saludos madrileños :)

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