viernes, 12 de julio de 2013

¿Por qué hay un jardín neoclásico en la plaza de la Paja?




En la plaza de la Paja esquina a la costanilla de San Andrés hay un pequeño jardín sostenido por un muro de contención que lo rodea en la citada costanilla y en la calle de Segovia. Su acceso se hace por la plaza de la Paja, a través de una cancela de hierro. Es un remanso de paz y de silencio. Se trata de un jardín de estilo neoclásico que perteneció al palacio de Anglona.

Para su origen hay que remontarse al año 1530 cuando Francisco de Vargas, consejero de los Reyes Católicos y de Carlos I, mandó construir una casa en terrenos de su propiedad, en la plaza de la Paja. Su hijo, Diego de Vargas y Carvajal, mandó reedificarla en 1599 y se la vendió en 1606 a don Álvaro de Benavides y Cueva casado con doña María de Benavides y Sandoval, marquesa de Javalquinto.
El palacio pasó sucesivamente de los marqueses de Javalquinto y condes de Benavente al príncipe de 

Anglona y a los marqueses de la Romana. Estos, en el siglo XVIII, construyeron y cerraron un pequeño jardín lateral. Para ello se apropiaron de suelo público cortando la comunicación entre la plaza de la Paja y la calle de Segovia.

El edificio, muy deteriorado, fue restaurado y transformado en viviendas de lujo en 1987. Los bajos se destinaron a locales comerciales. El jardín estuvo muchos años abandonado a pesar de que los nuevos inquilinos aseguraban que era suyo.

El jardín de Anglona es pequeño, tan sólo 500 m2, está dividido en cuatro cuadrantes con una pequeña fuente de granito en el centro. Los paseos son de ladrillo dispuestos a sardinel. En la esquina con la plaza de la Paja hay un pequeño cenador y en la otra esquina, con la calle de Segovia, una pérgola, ambos adornados con rosales.

Es el único ejemplo en Madrid de los jardines que acompañaban a los palacios de los siglos XVIII y XIX. El diseño corrió a cargo del francés Nicolás Chalmandrier quien mezcló el estilo neoclásico con esencias hispano árabes que recuerdan a un patio andaluz y a la vez un jardín cortesano. En 1920 fue restaurado por el paisajista Javier de Winthuysen

En 2002 el Ayuntamiento reconstruyó el jardín  y lo abrió al público. Un diminuto espacio verde que pasa desapercibido a la mayor parte de los madrileños salvo a los que viven en la zona.


Del libro “Los porqués de Madrid”, Isabel Gea.
Fecha de la publicación: Octubre 2010 - 13.95 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

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