viernes, 15 de febrero de 2013

EL PATO MANDARÍN QUE EMIGRÓ


Y ya que he mencionado el Zoo, a principios de 1987, un pato mandarín procedente de este lugar, decidió emigrar de su residencia habitual y remontando el vuelo, fue a establecerse en el cercano lago de la Casa de Campo. 

Cada vez que sus cuidadores lo trasladaban de nuevo al Zoo, el pato se escapaba al lago. 

No consiguieron convencerle para que regresara a su antiguo hogar y los hermosos patos blancos, habitantes del lago, generosamente compartieron casa y comida con el nuevo inquilino sin ningún problema.

Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.

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