domingo, 17 de febrero de 2013

EL OBELISCO DEL PARQUE DE LA ARGANZUELA


Los automovilistas que a toda velocidad pasaban por la M-30, apenas si se podían fijarse que en el parque de la Arganzuela hay un obelisco, cuyo trasiego simboliza de alguna forma, lo que en el anterior volumen comenté sobre el traslado que a menudo sufren los monumentos de nuestra ciudad, como si de una costumbre se tratara. 

Los monumentos, estatuas, bustos y demás objetos conmemorativos y decorativos, rara vez permanecen inmóviles en su primer emplazamiento. 

Como ejemplo sirve este obelisco, levantado por primera vez en la plaza de Emilio Castelar, donde hoy se levanta el monumento a dicho político. El obelisco se erigió para conmemorar el nacimiento de Isabel II en 1833. De aquí pasó a la plaza de Manuel Becerra y cuando se construyó el paso subterráneo bajo esta plaza, fue exiliado al parque de la Arganzuela donde permanece hoy sin que nadie sepa su significado.

Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.

Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.


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