jueves, 8 de noviembre de 2012

LOS VIAJES DE SAN ISIDRO


El cuerpo de nuestro santo patrón, Isidro, se halla incorrupto hasta la fecha. 

Fue enterrado en 1172 en el cementerio de la parroquia de San Andrés. Cuando en 1212 fue exhumado por primera vez, el cuerpo apareció en perfecto estado, por lo que se decidió trasladarlo al interior de la iglesia. 

Posteriormente fue colocado en un arca de madera recubierta de pinturas alusivas a su vida. Fue un regalo que hizo Alfonso VIII quien, al ver el cuerpo incorrupto del santo, creyó reconocer al misterioso pastor que le condujo junto con su ejército a través de Sierra Morena, obteniendo la victoria sobre los árabes en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

El cuerpo del santo ha sido sacado numerosas veces del lugar donde reposa por diversos motivos. 

En 1381, Enrique II y su esposa visitaron al santo y, ¡mire usted por dónde!, la reina se llevó un brazo del santo. Pero de nada le sirvió porque quedó paralizada y la reina entendió que tenía que devolverlo. Y así lo hizo. 

Más tarde, una dama de Isabel la Católica, le arrancó el dedo segundo del pie izquierdo al besarlo, ocurriendo de nuevo la misma parálisis. La gente empeñada en llevarse trozos del santo, y éste, paralizándoles como medida de arrepentimiento.


En 1535, el patrón fue trasladado a la Capilla del Obispo, situada junto a la parroquia de San Andrés, pero entre el párroco y el capellán surgieron algunas discrepancias por lo que veinticinco años más tarde volvió a la parroquia, tapiándose la comunicación entre los dos templos.

En 1614, año de su beatificación, Felipe III, enfermo de gravedad en Casarrubios del Monte, pidió que le llevaran el cuerpo del santo, cumpliéndose su deseo. Cuando sanó, tanto el rey como San Isidro, volvieron a Madrid. 

Nuestro patrón fue canonizado en 1622 y el gremio de plateros, para celebrarlo, regaló una urna con una dedicatoria de Lope de Vega. 

Pero aquí no terminan los "viajes" del santo. 

En 1669 se construyó dentro de la propia parroquia de San Andrés una capilla dedicada a albergar el cuerpo del santo. 

Cien años más tarde, los cuerpos de San Isidro y su mujer, Santa María de la Cabeza, fueron trasladados definitivamente a la catedral de San Isidro, donde hoy permanecen.

Más recientemente, el 16 de mayo de 1896, el cuerpo del patrón salió en procesión para pedir lluvia. Cuando la procesión llegaba a la iglesia, comenzó a llover. El 28 de mayo de 1922 volvió a salir San Isidro con motivo del tercer centenario de su canonización. 

En 1947, ante la escasez de lluvias... San Isidro vale para todo.

Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.

Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.

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