domingo, 28 de septiembre de 2014

Olivar.



Entre las calles de la Magdalena y Lavapiés. 

Toda esta zona era una colina de olivos donde terminaba el calvario o Vía Crucis de la villa. El olivar se extendía hasta el santuario de la Virgen de Atocha y en él había un humilladero en el que se veneraba el famoso Cristo de la Oliva. En 1564 unos judíos azotaron y rompieron en pedazos el cristo crucificado e incendiaron el humilladero. Cuando se enteró Felipe II, encargó a un artista que juntara todos los pedazos y una vez recompuesta la imagen, fue trasladada en procesión hasta la citada iglesia de Atocha, donde permaneció hasta que se construyó una nueva ermita –del Cristo del Olivar- en el paseo de la Infanta Isabel, frente a la calle de Alfonso XII, donde fue depositada la imagen.


Del libro “Los nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la publicación: 14 Mayo 1993
Precio  6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

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