miércoles, 26 de junio de 2013

¿Por qué a ambos lados de la Gran Vía hay casas tan antiguas y estrechas?




El 4 de abril de 1910 comenzaron las obras de construcción de la Gran Vía. Ese día se colocó una tribuna delante de la conocida como Casa del Ataúd (donde hoy se levanta el Edificio Metrópolis) para la familia real.

A las 11 en punto llegó Alfonso XIII acompañado de la reina Victoria Eugenia. Tras escuchar la marcha real y los discursos del alcalde conde de Peñalver y el presidente del Gobierno José Canalejas, el rey descendió de la misma y se dirigió a la casa del cura, situada en el lado izquierdo de la iglesia de San José y con una piqueta de plata, golpeó simbólicamente la primera piedra. Inmediatamente, los obreros procedieron a su demolición dando comienzo a unas obras que se prolongarían hasta 1931. El popular periodista Serrano Anguita aprovechó para publicar un artículo titulado «Alfonso XIII hinca el pico».

La Gran Vía supuso un enorme tajo transversal en medio de un conglomerado de casas antiguas y estrechas, que hizo desaparecer 311 casas viejas, 11 parcelas ya desocupadas, 33 solares que estaban sin edificar, 22 calles y 14 que fueron mutiladas. Además, la Gran Vía no se pudo construir en línea recta como estaba previsto porque hubo que respetar tres edificios eclesiásticos: la iglesia de San José y el Oratorio del Caballero de Gracia, en el primer tramo; y el convento de los Jesuitas, situado donde hoy se levanta el Teatro Lope de Vega.


Del libro “Los porqués de Madrid”, Isabel Gea.

Ediciones La Librería. ___ edición. ___ €.

 

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