Ir al contenido principal

ANECDOTA SOBRE UN NIÑO LLAMADO ...

... MIGUEL DE CERVANTES

El Estudio de la Villa era el lugar donde se impartían clases de Gramática Latina y Humanidades. 

Fundado por Alfonso XI en 1346, estuvo situado en el número 2 de la antigua calle del Estudio de la Villa (hoy del Estudio). Dejó de funcionar en 1619 con la llegada de los jesuitas. 

El Estudio no hubiera sido tan conocido de no haber tenido un alumno privilegiado, Miguel de Cervantes y un gran maestro olvidado con el tiempo, Juan López de Hoyos. 

Esta breve introducción sirve para contar una pequeña anécdota sobre Cervantes, relacionada con el Estudio y con la antigua calle de la Parra (hoy Rollo), que tomaba el nombre de una parra que allí había. 

Según se cuenta, el maestro López de Hoyos recibió varias multas por no castigar a los discípulos que robaban uvas de aquella parra. Por este motivo despidió de su clase al verdadero culpable, que era nada menos que el travieso Miguel de Cervantes. 

Pero afortunadamente, un regidor que mantenía el Estudio aportando dos reales diarios, intercedió por el futuro autor del Quijote. Como el maestro apreciaba tanto a su alumno no puso ningún reparo en admitirle de nuevo en su clase.

Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.


Comentarios

Entradas populares de este blog

ASILO DE SANTA CRISTINA X

¿Por qué el edificio del Teatro Real tiene forma de ataúd?

El Teatro Real se construyó en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral que fue derribado por su mal estado en 1817. Un año más tarde, comenzó la construcción del nuevo teatro que se prolongó a lo largo de más de treinta años, siendo inaugurado en 1850 por la reina Isabel II. La planta del teatro resultó muy forzada por el solar que ocupaba, lo que había obligado al arquitecto Antonio López Aguado a articular la sala y el escenario de tal manera que quedaron muchos espacios vacíos así como un difícil tránsito a través de las alas y de las cajas de escaleras. Como la entrada por la plaza era de uso exclusivo para la familia real, y el público entraba por la fachada posterior en la plaza de Isabel II, los espectadores se veían obligados a recorrer interminables pasillos y escaleras. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico señaló que «este edificio [el teatro] tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse». En cualquier callejero de Madrid…

ASILO DE SANTA CRISTINA VIII