martes, 18 de noviembre de 2014

Posibles restos arqueológicos en los Jardines de Sabatini




Buenos y nublados días desde nuestro Madrid del alma :)

En el centro de la ciudad tenemos 11,8º de temperatura, 73 % de humedad (buena para las narices resecas) y ausencia de vientos. Según los datos de la Aemet, para hoy se espera más de lo mismo, sol y nubes y un 5 % escaso de riesgo de que caigan algunas gotas. La temperatura no pasará de los 12º.

El ocaso del sol será a las 17:57 horas y la luna, cada vez más menguante, anda por el 20,71 % de visibilidad.

Esto es Prensa y Libros con alegría y simpatía, y empezamos con una noticia importante para los amantes de las piedras, que somos unos cuantos:

El pasado mes de junio, un informe elaborado durante Los veranos de la Villa, detectó “riesgo de hundimientos” en los Jardines de Sabatini. En él se señalaba que “hipotéticamente”, “unos viajes de agua no controlados” serían los causantes de los hundimientos.

Así que el Ayuntamiento, se ha puesto manos a la obra y ha destinado un millón de euros para realizar un estudio geotécnico del suelo de estos jardines y solventar los hundimientos, sobre todo un socavón que tiene una profundidad de entre uno y dos metros. Este estudio no descarta la posibilidad de encontrar restos de las antiguas caballerizas reales aquí situadas y derribadas en 1932.

Aunque la noticia no da más detalles, hay que recordar el enorme socavón que aparece en el plano de Texeira, en la zona de los actuales Jardines de Sabatini. Echando mano de la “Guía del plano de Texeira (1656), página 141 y por mí escrita: «En 1634, Las aguas excedentes del convento de la Encarnación y de su huerta así como de las fuentes de los Caños del Peral bajaban por las barranqueras que había bajo la plaza de la Priora, por este motivo, en 1592, Felipe II mandó construir una alcantarilla bajo la plaza para verter las aguas en el arroyo de Leganitos, cerca del puente (sustituido en el plano por el llamado Puente del Parque). En el citado año de 1634 la alcantarilla se atascó y reventó, lo que provocó un inmenso socavón. Parte de la plaza de la Priora se hundió a consecuencia del corrimiento de tierras. En 1638 finalizaron las obras de restauración de la plaza permaneciendo el socavón —de difícil solución— que aún figura en el plano, a pesar de haber transcurrido dieciocho años.

Dicho queda.

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