Cincuenta
años lleva la Paquita vendiendo décimos de navidad. Todos los días, vocea los
billetes de la ilusión junto a La Mallorquina, pero se queja de la poca
afluencia, «normalmente en el puente de Todos los Santos ya
estábamos todos. Pero este año, las familias gitanas retrasan su llegada. Han
venido los fines de semana y como ven que no hay mucho, lo dejan para más
adelante». Y constatan que incluso Doña Manolita, no tiene las largas colas
habituales.
Un lugar para compartir...
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