Entre la glorieta de Quevedo y la plaza de
Castilla.
Antiguamente se llamó Camino Real de Francia, carretera de Francia o
de Irún y Carretera Mala de Francia.
Lo de Mala procede de Malle, que en
francés significa cofre, baúl o valija, donde se transportaba el correo,
derivando con el tiempo en Mala.
Desde 1875 recibe el nombre de Bravo Murillo,
en recuerdo del ministro Juan Bravo Murillo (1803-1873), a quien los madrileños
le deben la traída del agua del Lozoya. El Canal de Isabel II se inauguró el 24
de junio de 1858 a
las ocho y media de la tarde con una fuente que se colocó para tal evento en la
calle San Bernardo, frente a la iglesia de Montserrat, y cuyo surtidor medía
treinta y un metros de altura.
Se cuenta que el propio Bravo Murillo asistió al
acto mezclado entre el público porque no había recibido la invitación oficial.
Existe una graciosa anécdota que cuenta que en el momento en el que el surtidor
lanzó el agua por primera vez, el político José de Posada Herrera, que estaba
junto a la reina Isabel II en la tribuna observándolo, comentó: «Señora, hemos tenido
la suerte de ver ponerse un río en pie».
La misma anécdota se le atribuye
también al novelista Manuel Fernández y González, quien en el mismo lugar,
exclamó: «¡Oh, maravilla de la civilización! ¡Poner los ríos en pie!».
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