En el siglo XVII se llamó calle de la Encarnación porque
conducía al convento de igual nombre.
El nombre actual lo toma, al parecer, de
una bola de piedra del guardacantón o poste que había para resguardar la
esquina de un edificio de los carruajes, aunque también se dice que se debe al
juego de bolos que había en esta calle, en cuya entrada había una bola colgada
como muestra y que, según la leyenda, un huracán la arrancó y arrastró hasta el
Alcázar, rompiendo los cristales de la habitación del príncipe Baltasar Carlos.
Del libro “Los
nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la
publicación: 14 Mayo 1993
Precio 6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La
Librería.
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