Ir al contenido principal

Hospital.



Entre las calles de Santa Isabel y Argumosa. 

Anteriormente recibió los nombres de Callejón de los Reyes, Callejón Nuevo y de los Reyes Vieja, porque al principio de esta calle se situó la tribuna real para que asistieran Felipe III y su esposa a la colocación de la primera piedra del convento de Santa Isabel. 

La calle era conocida por Reyes Vieja y del Niño Perdido indistintamente. Este último nombre procedía según se dice de un niño que quedó encerrado en el hospital de mujeres de mala vida ‑aquí situado- cuando fue clausurado. A pesar de que la madre imploró buscarle no se lo permitieron. El niño gritó y lloró pero nadie escuchó sus lamentos, hasta que el padre Bernardino de Obregón le oyó en sueños y a la mañana siguiente pidió a Dios que le guiara hasta el lugar. Cuando llegó encontró al niño, pero no pudo evitar que muriera de hambre en sus brazos. Entonces el padre Bernardino rezó tres veces impidiendo de esta forma que muriera y tras buscar a su madre, le devolvió el niño perdido. 

Cuando se construyó el nuevo Hospital General a mediados del siglo XVIII tomó el nombre de callejón del Hospital y, en 1869, se le dio salida hacia la calle de Argumosa a través del antiguo cementerio del hospital. 

En la actualidad es conocida por calle en lugar de callejón.


Del libro “Los nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la publicación: 14 Mayo 1993
Precio  6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 



Comentarios

Entradas populares de este blog

ASILO DE SANTA CRISTINA X

¿Por qué el edificio del Teatro Real tiene forma de ataúd?

El Teatro Real se construyó en el solar del antiguo teatro de los Caños del Peral que fue derribado por su mal estado en 1817. Un año más tarde, comenzó la construcción del nuevo teatro que se prolongó a lo largo de más de treinta años, siendo inaugurado en 1850 por la reina Isabel II. La planta del teatro resultó muy forzada por el solar que ocupaba, lo que había obligado al arquitecto Antonio López Aguado a articular la sala y el escenario de tal manera que quedaron muchos espacios vacíos así como un difícil tránsito a través de las alas y de las cajas de escaleras. Como la entrada por la plaza era de uso exclusivo para la familia real, y el público entraba por la fachada posterior en la plaza de Isabel II, los espectadores se veían obligados a recorrer interminables pasillos y escaleras. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico señaló que «este edificio [el teatro] tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse». En cualquier callejero de Madrid…

ASILO DE SANTA CRISTINA VIII