Y le
recuerda que «tiene la oportunidad» de proteger el edificio y evitar su
derribo. Y añade que no se puede hacer cargo de su rehabilitación porque el
Ayuntamiento no tiene dinero y tiene otras prioridades.
La Fundación
Alejandro de la Sota está interesada en su conservación por su valor
arquitectónico por lo que nuestra querida y nunca bien ponderada alcaldesa se
la ha ofrecido para que la mantenga de forma privada.
Como se
suele decir en estos casos: los unos por otros, y la casa sin barrer.
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