Promovido por el marqués de
Salamanca, el 9 de febrero de 1841 se inauguró la primera línea de ferrocarril
de Madrid, la cual llegaba hasta Aranjuez. Fueron ocho locomotoras humeantes
desde Atocha. Los últimos cien metros de vía hasta llegar al palacio del Real
Sitio eran de plata por deseo del marqués de Salamanca que quiso agasajar así a
la reina Isabel II.
Aún no se había construido la primera
estación de Atocha, la conocida como Embarcadero, nombre que tomaron prestado
los ingenieros del sistema portuario ante la novedad y desconocimiento de los
ferrocarriles. El embarcadero tenía forma de U, un lado para salidas y otro
para llegadas y el centro como sala de espera. Aparte había una cochera para 54
vehículos y un depósito para 4 locomotoras.
En 1857 se amplió el embarcadero con
la construcción de tres naves laterales, dos de salidas y una de llegadas y se
cubrió el espacio central con una cubierta de metal y cristal. En 1864 se
construyó la primera estación propiamente dicha de Atocha. Y con naves para
estacionar los trenes, de ahí el nombre de estación. El arquitecto francés
Victor Lenoir diseñó un edificio que se antepuso al embarcadero. La estación de
estilo francés que más parecía un hotel o viviendas, fue desmontada piedra a
piedra en 1887 y trasladada a la avenida de la Ciudad de Barcelona. Hoy forma
parte de cuatro edificios iguales que son las oficinas de Renfe. La antigua
estación se corresponde con el segundo edificio empezando por la derecha.
En 1892 se inauguró la nueva estación
de Atocha, de Antonio del Palacio Elissagüe y Henry Saint James, con una gran
cubierta de hierro y cristal de 27 metros de altura. Cien años después, en
1992, Rafael Moneo la restauró y rehabilitó siendo destinada a la cabecera del
AVE. Se aprovechó dicha cubierta, a modo de invernadero, para colocar bajo ella
un enorme bosque tropical creando un microclima con difusores de vapor para
garantizar la humedad apropiada para unas 7.200 plantas, flores y árboles de
200 especies diferentes procedentes de lugares como China, África, Australia y
la India
La temperatura se mantiene entre 22 y
24 grados y la humedad entre el 60 y el 70 por ciento. La planta más alta, la
cual destaca por llegar casi a la cubierta, se trata de una Washingtonia, así
denominada en honor a George Washington, primer presidente de Estados Unidos.
Además hay cocoteros, palmeras, plataneras, la planta del café -del de que
recolectan los granos-, el árbol del pan y el árbol del visitante, que según la
tradición, si uno se pone delante y pide un deseo, se le concederá.
En este jardín tropical conviven
además, en un estanque, un muy elevado número de tortugas y galápagos de
diferentes especies, soltados discretamente por sus amos, aunque está
prohibido, así como peces de distintas variedades.
El lugar que antaño ocuparon las vías
del tren es hoy un gran vestíbulo de espera de 4.000 m2 con
distintas terrazas para tomar un café o un refresco, y bancos para poder
sentarse y recrearse con este bello jardín tropical, único en el mundo ferroviario.
Del libro “Los porqués de Madrid”, Isabel Gea.
Fecha de la publicación:
Octubre 2010 - 13.95 €.
Editorial: Ediciones La
Librería.
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