Es el buen
titular del diario El País que resume el estado de la estación clausurada en
1993. En la actualidad es un edificio fantasma, su reloj permanece parado desde
tiempo inmemorial y una de sus dos cúpulasluce un antiestético grafitti.
Se
habló hace años de reconvertirlo en un teatro y ahí quedó la idea. Antaño, la
estación de metro de Chamberí fue la estación fantasma, hoy lo es la estación
del Norte.

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