jueves, 9 de octubre de 2014

Paloma.



Entre las calles Calatrava y Toledo. 

En esta calle había unos corrales que pertenecían a unas monjas de Alcalá de Henares y en los que se crió la paloma que voló sobre la imagen de la Virgen de las Maravillas cuando la trasladaron al convento de la calle de la Palma (hoy iglesia de San Justo y San Pastor). 

Esta imagen es la misma que salvó al niño que mató un cazador en un arrebato en la antigua calle del Lobo (ver calle de Echegaray). Desde entonces los corrales fueron conocidos como los de la Paloma, de donde tomó el nombre la calle. 

En 1790, unos chiquillos encontraron en estos corrales, junto a la leña, una pintura de la Virgen de la Soledad, que representaba el traslado de la Virgen con la paloma encima de su cabeza. Cuando Isabel Tintero, que vivía en esta misma calle, se enteró, le compró a uno de los niños el cuadro, le quitó el bastidor que estaba roto y lo puso en un retablillo en el portal de su casa, donde empezó a ser venerada por los vecinos del lugar como la Virgen de la Paloma, una de las vírgenes más queridas por el pueblo madrileño.


Del libro “Los nombres de las calles de Madrid”, Isabel Gea.
5ª Edicion - Fecha de la publicación: 14 Mayo 1993
Precio  6.90 €. / Ebook 3.45 €.
Editorial: Ediciones La Librería.
 

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