lunes, 8 de septiembre de 2014

Los “alleycar” están de moda en Madrid (especial para Javier Centenera)


Reconozco mi desconocimiento de la palaba alleycar. Y no soy la única, a la policía municipal le pasa lo mismo, reconocido por la misma. Se trata de carreras clandestinas de bicicleta por todo Madrid. El premio nunca es en metálico, suelen ser camisetas o gorras con el nombre de la carrera. Las convocatorias se han por las redes sociales, en algunas tiendas y mediante el boca a boca. Se fija el día, hora, punto de partida y meta y cada ciclista tiene que llegar en el menos tiempo posible trazándose su propia ruta, la que considera más corta.

Estas carreras de bicis se inspiran en los bicimensajeros yanquis que entregan los paquetes a toda velocidad sorteando los coches, Hay tres paradas obligatorias que simulan los destinos de entrega ficticia: La Gran Vía, la Colón y el paseo de la Castellana.

Uno de los que ha ganado dos carreras cuenta que lo hace con una bicicleta de piñón fijo y sin frenos ¡toma ya! Para frenar tiene que pisar muy fuerte los pedales en sentido contrario, lo que en el argot se llama “clavar la pedalada”.

Pues nada, a partir de ahora nos fijaremos en estos locos ciclistas que adelantan a toda velocidad.



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