El 11 de mayo de 1896 los madrileños
pudieron ver la primera película de cine. Fue en el Circo Parrish, donde se
presentó el "Animatógrafo" de Mr. Rousby, cuatro días antes de que
los hermanos Lumière presentaran en Madrid su "Cinematógrafo".
Las
películas que se proyectaron duraban pocos minutos y eran secuencias cortas:
una escena marina de olas rompiendo (el sonido se conseguía chocando dos
latas), unos herreros golpeando un yunque, unos chinos fumando opio en el que
se veía como se desvanecía el humo y
¡nada menos¡ que a la vedette Loie Fuller bailando la danza del vientre.
Como
el "Animatógrafo" se presentaba en el Circo Parrish, el
"Cinematógrafo" lo hizo en un ambiente más selecto, en una casa
situada en la Carrera
de San Jerónimo esquina a Ventura de la
Vega , en el Salón de Proyecciones del Hotel Rusia, el día 15
de mayo, festividad de San Isidro.
La gente asistente pertenecía a la
aristocracia y las películas proyectadas fueron La llegada del tren a la estación, Un paseo por el mar, La
avenida de los Campos Elíseos, El
Concurso Hípico de Lyon y La
demolición de un muro.
El asombro del público madrileño fue enorme y
durante días no se habló de otra cosa que del cine. Y es que como diría Don
Hilarión: «las ciencias adelantan que es una barbaridad».
Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.
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