Antiguamente, la venta de comestibles se realizaba al
aire libre, en algunas plazuelas donde se colocaban puestos y donde la higiene
brillaba por su ausencia.
Normalmente, las plazuelas escogidas eran las del
Rastro, Carmen, Humilladero, Cebada y San Miguel.
El pescado sólo se vendía en
la plaza de los Mostenses.
Esta costumbre aún se mantiene, pues en la mayoría
de estas plazas, los puestos han dejado paso a modernos mercados que garantizan
una mayor limpieza e higiene en la venta de todo tipo de alimentos.
Del libro “Curiosidades y anécdotas de Madrid”, Isabel Gea.
Ediciones La Librería. 10ª edición. 6,50€.
http://www.edicioneslalibreria.es/
Comentarios
Publicar un comentario